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¿SABÍAS QUE EL CONSUMO DE AZÚCAR AFECTA A LA PIEL?

Por la Dra. Ursula Rivas.

La glicación es un fenómeno fisiológico que contribuye al envejecimiento, fenómeno por el cual las proteínas de la piel se “caramelizan”, se dañan, perdiendo sus propiedades de sostén y elasticidad en la matriz extracelular, características comunes en la piel joven.

El resultado de este proceso es la formación de productos finales de la glicación o A.G.E (Advance Glycation End products). Estas son moléculas hiperreactivas, que favorecen la oxidación, son pro inflamatorias y aterogénicas, es decir favorecen la formación de placas de ateroma en nuestros vasos sanguíneos. 

La piel no está libre de este proceso que hasta cierto punto es normal pero que en muchas circunstancias se acelera o se adelanta. Al dañarse las proteínas empieza una cascada de eventos fisiológicos que termina en el envejecimiento de los tejidos y órganos que forman nuestro cuerpo. En el caso de la piel, al dañarse proteínas como el colágeno y elastina, se afecta la elasticidad y resistencia, volviéndose más frágil y envejeciendo de forma prematura.

Uno de los motivos por el que la glicación se acelera a todo nivel, es el estrés. Me refiero al estrés emocional y físico. El otro motivo que acelera la glicación es la ingesta de azúcar y carbohidratos simples que se convierten en azúcar al ser procesados en nuestro sistema digestivo. A más azúcar en nuestro cuerpo, mayor glicación. Cuando hay estrés nuestro cuerpo libera entre otras, 3 sustancias químicas muy importantes: la histamina, la adrenalina y el cortisol.


La histamina relacionada con la respuesta alérgica, nos vuelve más sensibles a cualquier alérgeno o sustancia ajena a nuestro organismo. La adrenalina y el cortisol reducen las defensas del sistema inmune.  La piel se vuelve más sensible y propensa a enfermedades como acné, rosácea, dermatitis seborreica, psoriasis, vitiligo y caída del cabello.

El cortisol genera radicales libres y eleva niveles de glucosa en sangre. La glucosa es la molécula base del azúcar, la que provoca la glicación de la que hablábamos. Y de esta forma entramos obviamente a un mal círculo vicioso.


¿Cómo podemos revertirlo? 

Por un lado, debemos reducir los niveles de consumo e ingesta de azúcar, por otro lado, debemos canalizar adecuadamente nuestros niveles de estrés y por último podemos ayudar a nuestra piel incorporando productos antiglicación en nuestra rutina de skincare.

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